Todavía son muy pocas las empresas que recurren a este tipo de incentivos especialmente por parte de las PYME principalmente por la dificultad para identificar y calificar las actividades como de I+D+i, por la creencia de que es necesario disponer de un departamento de I+D, por un cierto sentimiento de inseguridad jurídica frente a eventuales inspecciones fiscales, o por el desconocimiento de cómo documentar los proyectos y gastos efectuados.
Estas deducciones, que son compatibles con las subvenciones de los programas públicos, se aplican a todas las empresas con independencia de su sector de actividad o de su tamaño y del resultado final del proyecto que las justifique, es decir, se incentiva el esfuerzo realizado en I+D e innovación tecnológica independientemente del éxito o fracaso de las actividades que se desarrollen.












